martes 8 de julio de 2008

Entrevista A. Espada. 7 Julio

- ¿Cuál es la realidad social del bilingüismo en Cataluña? ¿Realmente los ciudadanos de esa comunidad viven un problema lingüístico? El Gobierno insiste en que no lo hay.
Tiene razón el Gobierno. Lo que hay es un problema político. Nadie ha invocado a los lingüistas para que lo resuelvan. El problema es que hay una lengua de dimensiones demográficas reducidas, con su correspondiente peso social y cultural, cuyo estatus se pretende modificar a base de dinero público y presión moral y política. El problema es que hay otra lengua, la única oficial y común en toda España, y lengua también de los catalanes, que no puede usarse en la enseñanza, y cuyo uso ha desaparecido del espacio institucional catalán.

- ¿En su opinión, por qué se ha llegado a esta situación? ¿Quiénes son los responsables?
- Simplemente, los ingenieros sociales del nacionalismo han tenido éxito.

- La inmersión lingüística se aplica desde hace muchos años. ¿Por qué ahora el Manifiesto?
- Desde hace muchos años una parte de los ciudadanos catalanes han reaccionado contra el nacionalismo, en cualquiera de sus formas. El Manifiesto por la Lengua Común se inscribe así en una trama ya bastante densa. El cambio, tal vez, es que la lucha contra el nacionalismo ya no es una preocupación catalana o vasca, sino que está empezando a convertirse en una preocupación española.

- Algunos les han acusado de alentar una polémica artificial con intereses partidistas, desde un parapeto intelectual. ¿Qué opina?
- ¿Parapeto? En España el término “intelectual” sólo se utiliza para insultar. El parapeto es Casillas, y eso es lo único que en estos momentos les preocupa.

- También han recibido críticas ajenas al mundo político. Importantes figuras de la cultura han reprobado el Manifiesto , por ejemplo, en las páginas de EL CULTURAL el pasado jueves.
- Sí, leí atentamente El Cultural del pasado jueves. Y la verdad es que me di cuenta de que la situación del castellano es mucho más grave de lo que yo mismo pensaba. ¡Algunos intelectuales vernáculos no entienden el castellano! Basta comprobar lo que dicen sobre el Manifiesto. Hay que ponerse manos a la obra para ayudar a esa intelligentsia. Deberían hacerse copias en las otras lenguas españolas: al entender la letra su opinión mejoraría y así los compañeros intelectuales podrían superar la fase infantil del anacoluto que consiste en replicar a cualquier a cosa pedo, caca, culo y pis.

- ¿El impulso del castellano es compatible con el bilingüismo? ¿Sobrevirían las lenguas cooficiales sin medidas especiales de protección o apoyo?
- No hay ninguna necesidad de impulsar el castellano. Basta con no prohibirlo, como se hace en TV3, cuyo manual de estilo privilegia, en sus programas, las declaraciones de personas que se expresen en catalán. En cuanto a las supervivencias la pregunta que empieza a hacerse es la típica de las respiraciones asistidas: cuánto cuesta y para qué me sirve, y sobre todo, para qué LE sirve, que es la pregunta más profunda.

- ¿Cree que el castellano ha sido desatendido? ¿Percibe en los jóvenes de Cataluña un déficit lingüístico mayor que en otras zonas de España?
- No, no lo he percibido. Lo que llevo percibiendo en Cataluña desde hace tiempo no es un déficit lingüístico, sino un déficit de libertad. Y otra cosa percibo: los jóvenes que se interesan por la literatura conocen antes diez mediocres escritores en catalán que un gran escritor en español.

- El Manifiesto ha recibido un gran respaldo social (EL MUNDO ya ha reunido más de 100.000 firmas). ¿Confía en que esto sirva para cambiar algo de la situación? ¿Qué esperan conseguir con esta iniciativa?
- Claro que confío en que sirva. Para eso se hacen las cosas, y no para posar. Y se hacen también en la recta aplicación del método científico. El apoyo al Manifiesto (de 18 a 100.000) demuestra que hay un problema y que nuestra hipótesis era correcta.

El Mundo, 7 de julio de 2008

domingo 6 de julio de 2008

Nacionalistas, Cataluña y la selección nacional

Nunca he sido partidario de mezclar deporte y política, que desde mi humilde opinión, son dos cosas totalmente diferentes y, en consecuencia, deben ir separadas. Pero después de tantas críticas a nuestra selección nacional, a esa misma a la que se ha rendido media Europa, es justo mencionar el ridículo, rozando a veces la estupidez absoluta, que hacen algunos personajillos con sus declaraciones vagas y vacías en argumento.
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Nuestra selección nacional, la de todos, ha hecho historia, y muchos sectores, sobre todo, aquellos que promueven mediante la mentira, el insulto y la amenaza la construcción nacional de Cataluña, poniéndose las manos en la cabeza al presenciar la marea roja desatada en todos los rincones de la autonomía catalana, se han espabilado rápidamente a promover ese discursillo típico de niño de primaria, que “pilla” un berrinche cuando pierde jugando al parchís, esos mismos, que con el triste argumento de que los jugadores españoles nacidos en Cataluña juegan con la selección nacional porque es obligatorio y se tiraron de los pelos cuando vieron a Xavi quitarse el miedo del que vive en una región sin libertad de expresión gritar un ¡Venga…Viva España! Mientras se le abrazaba Reina bien sonriente y con cara de complicidad. ¿Que les debe pasar por la cabeza a esos jugadores, que el nacionalismo excluyente, con el Sr. Laporta a la cabeza, les ha convertido en maniquíes del nacionalcatalanismo? ¿Qué deben saber esos fanáticos, cachorrillos nazis, niños de papá, de los sentimientos de esos jugadores? Intentar hacer creer, con la ayuda de los “politicuchos” catalanistas (ya incluyendo el PPC), mediante mentiras y coacciones de que la verdadera selección es la catalana y que esos jugadores jugarían con esa ficticia selección. Todo ese entramado mafioso montado por esos personajillos se ha desmontado con la proclamación de nuestra selección, la única y verdadera selección de nuestro país, como campeona de Europa de forma indiscutible y con juego demoledor.
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Mucho daño a hecho ver a los jugadores catalanes de nuestra selección luchar cada balón, celebrar cada gol como si de una final se tratara, vibrar con la festividad del logrado campeonato, gritar a viva voz viva España y abrazarse a sus compatriotas, recorrer las calles de Madrid saltando y disfrutando, rebosantes de alegría y felicidad. Mucho daño a hecho esos acomplejados nacionalistas, que sin duda, aplicaran con más fuerza, las políticas totalitarias y antidemocráticas que nos tienen acostumbrados. Pero ahora más que nunca, la Cataluña real, sin miedo, sin complejos, ha salido a la calle, para hacer sentir su voz y demostrarle a todos aquellos que aún no quieren ver, que Cataluña es España y su selección la española.
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Fran Hervías Chirosa

miércoles 2 de julio de 2008

Mi manifiesto por la Lengua

por
ANTONIO BURGOS
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ESTE artículo es en realidad una firma. Una rúbrica de adhesión al Manifiesto por la Lengua Común. Movido no sólo por las voces de alarma que sobre nuestro idioma han dado notables creadores y pensadores, o mis admirados académicos don Francisco Rodríguez Adrados o don Gregorio Salvador, sino por alguien más cercano y a quien me debo con mayor deuda: por Isabel mi mujer. Todas las mañanas, mientras desayunamos entre gatos y periódicos, leyendo las ilustres firmas de adhesión, Isabel me acompaña el café con una ración de rabitos de pasas:
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—¿Te has adherido ya al Manifiesto por la Lengua?
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Así, desde hace una semana, una mañana y otra. Y le respondo siempre igual: que mañana sin falta voy a hacerlo, «para lo mismo repetir mañana». Hasta que ayer, paseando con ella al atardecer por las orillas andaluzas de la mar atlántica llamadas de antiguo Playas de Castilla, me encontré con un letrero del Gobierno que es el que, más que sus reiteradas recordaciones, mueve mi urgencia para sumar mi voz a las que gritan para defender la supervivencia de nuestro tesoro común de la lengua.
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Es un letrero que, igual que los americanos plantaron su bandera en Iwo Jima, acaban de poner como señal de victoria gubernamental en la playa de Matalascañas. Como para señalar que hasta allí, cerca de Doñana, donde veranean gratis total los sucesivos presidentes, han llegado las vanguardias de la modernidad y del progreso. Iba plácidamente paseando por la playa, con el sol a punto de depositar su moneda de oro en la alcancía del horizonte, cuando me di de cara con el espantoso letrero del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino. Con unas letras así de grandes, aunque esté feo señalar, decía algo enigmático:
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«Sostenibilidad de la Costa y del Mar».
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¡Toma castañas! ¿Pero qué es esto, Dios mío de mi alma, de la Sostenibilidad de la Costa y del Mar? ¿Que el mar se está hundiendo, y tenemos que sostenerlo en brazos los veraneantes, como en la vieja copla de campanilleros iba San Cristóbal con el Niño Jesús? ¿O es ese «sostener» mantener económicamente la costa y el mar, que la han puesto de peaje y que para bajar a la playa hay que pagar entrada? Porque sostener de sostén, de lencería fina, de sujetador femenino, vamos, con tanta dominga al aire playero no creo yo que sea.
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Pero seguí leyendo y allí fue donde me persuadí, si convencido no estuviera, de la urgente necesidad de la defensa de nuestra lengua. No en Cataluña y en las Vascongadas solamente, que también. Al castellano hay que defenderlo muy especialmente en Castilla la Nueva, en Castilla la Vieja y en esta Castilla la Novísima que es Andalucía. Defenderlo de los progres cretinos, de los Ministerios de Igual Da, del libro de estilo de los periódicos, de los contenidos curriculares, del Ripalda de la Inquisición de lo políticamente correcto. Porque ¿saben qué resulta que anunciaba el enigmático cartelón de la «Sostenibilidad de la Costa y del Mar»? ¡Pues que van a hacer obras en el paseo marítimo de Matalascañas, joé! Sí, como estamos en tiempos de crisis y hay que ahorrar, se van a gastar 3 millones de euros en la sostenibilidad dichosa: el cartelón lo pone.

Cuando en los venideros fines de semana las hordas y las turbas, igual que en «Los Duros Antiguos», pongan la playa igual que una feria, las masas votantes del PSOE, ¿entenderán qué puñetas es la Sostenibilidad? Para ellos, como si lo hubieran puesto en catalán, «Sostenibilitat», o en vascuence «Sostenibikoa». Estamos llegando a un punto de degradación del español con esta jerigonza progre que pronto habrá que escuchar a los políticos con auriculares de traducción simultánea e ir por la calle con diccionario. ¿Qué más da que obliguen a hablar en catalán, en gallego o en vascuence por ahí, o que me digan aquí «visibilidad lésbica», «conciliación docente-laboral» o «inferiorización de la mujer», si en el fondo es lo mismo, desprecio del castellano?
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Y como estaba en las viejas Playas de Castilla, pensé que peor que la inmersión lingüística en los otros idiomas peninsulares son estas obligatorias y ridículas ahogadillas que a cada hora nos dan con la depravación de nuestro hermoso castellano, hecho jerigonza ininteligible y lengua iniciática de los imbéciles.
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martes 24 de junio de 2008

Por nuestra lengua común

Por nuestra lengua común
por
HERMANN TERTSCH
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QUIZÁS ahora puedan cambiar algo las cosas después de estos años que ha sufrido España de daños insólitos en tiempos de paz a la convivencia, a la lógica y al sentido común. Quizás ahora no sean muchos los que se atrevan ahora a llamar franquistas y fascistas, nazis o nacionalcatólicos a Mario Vargas Llosa, José Antonio José Antonio Marina, Aurelio Arteta, Félix de Azúa, Albert Boadella, Carlos Castilla del Pino, Luis Alberto de Cuenca, Arcadi Espada, Alberto González Troyano, Antonio Lastra, Carmen Iglesias, Francisco Sosa Wagner, Carlos Martínez Gorriarán, José Luis Pardo, Álvaro Pombo, Ramón Rodríguez, José Mª Ruiz Soroa y Fernando Savater. Son éstas las firmas que encabezan un manifiesto que clama por acabar en España con el suicidio colectivo cultural que supone la pasividad ante la persecución que sufre la lengua castellana en gran parte de España. Emociona pensar que dentro de unos meses sean tantos millones los que firmen esta iniciativa por la dignidad, igualdad y ciudadanía que acaben obligando a los dos grandes partidos nacionales, si siguen siéndolo, a asumir la que es probablemente su mayor responsabilidad para con el futuro de las nuevas generaciones de españoles. Carmen Iglesias y Fernando Savater marcaron ayer en el Ateneo de Madrid el punto de partida para una ofensiva en la recuperación de las libertades de los españoles. En nuestra lengua común.
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Son muchas las circunstancias españolas que pueden calificarse como anormales en nuestro entorno político y cultural por ser de imposible homologación o incluso impensables en el resto de Europa. La más cruel de todas es sin duda la subsistencia del terrorismo. La más tragicómica el pensamiento político del presidente del Gobierno y su corte de trovadores tercermundistas. Pero la más grave, la más triste y peligrosa anomalía española está sin duda en la persecución de la lengua común de todos los españoles, tolerada por el Gobierno central y auspiciada por las instituciones en diversas regiones. El hecho de que en Cataluña y en Baleares ya sea imposible cursar los estudios primarios y de secundaria en castellano, que en el País Vasco tal situación se vaya a imponer de forma inminente y que en Galicia sea el objetivo manifiesto del gobierno autonómico supone el peor escándalo de nuestra historia reciente. Las consecuencias del abismal desafuero serán terribles si no se pone coto primero y se revierte esta disparatada deriva. En medios educativos e intelectuales europeos no pueden dar crédito a las noticias que les llegan sobre la sistemática, contumaz y obsesiva persecución a que es sometida la lengua común de los españoles, hablada por más de 450 millones de habitantes de este mundo, una de las que goza de mayor crecimiento y prestigio fuera de nuestras fronteras. Nadie entiende que, en aras de ideologías etnicistas o tribales decimonónicas, en la España del siglo XXI se haya desatado un insólito pogromo contra la lengua española, organizado por instituciones del Estado y financiado con dinero público. Es imposible de explicar fuera de Carpetovetonia que en dichas regiones españoles operen -engullendo millones de euros del erario público- inmensos aparatos integrados por maestros, profesores, funcionarios, comisarios lingüísticos, policías mediáticos y cancerberos ideológicos cuyo objetivo máximo es desterrar en su zona de influencia todo vestigio de la lengua común. Resulta incomprensible ese afán por arrebatar a las nuevas generaciones la lengua más útil para su desarrollo personal y profesional en un mundo globalizado. Más lo es si cabe la escasa resistencia habida hasta ahora ante esta masiva violación de los derechos humanos y culturales. Muy pocos se han atrevido a protestar porque late la amenaza de represalias, profesionales, civiles o incluso violentas. El llamamiento de ayer es quizás el mejor acicate para una revuelta civil en defensa de nuestros derechos ciudadanos y del futuro de nuestros hijos y nietos. Bendito sería este punto de inflexión en nuestra historia reciente.

lunes 23 de junio de 2008

Ciudadanos se adhiere totalmente al Manifiesto por la lengua común

Ciudadanos – Partido de la Ciudadanía (Cs) expresa su adhesión al manifiesto por la lengua común suscrito por dieciocho intelectuales en Madrid, en el que reclaman al Parlamento español la elaboración y aprobación de una normativa legal que garantice de forma inequívoca que la lengua castellana sea la común y oficial en todo el territorio nacional y, especialmente, que todos los ciudadanos que lo deseen tengan y puedan ejercer su derecho a recibir educación en lengua castellana, sea cual fuere su lengua materna, en aquellas Comunidades Autónomas que posean dos idiomas oficiales.

Esta doctrina lingüística casa plenamente con lo que viene defendiendo Ciudadanos desde su nacimiento como partido político, en todos los ámbitos, con su continua labor parlamentaria y municipal, reflejo de sus propuestas programáticas. Es por ello que Cs muestra su total adhesión al manifiesto e invita a sus militantes, simpatizantes y a la ciudadanía en general a que exprese su adhesión al mismo.

viernes 20 de junio de 2008

Un ejemplo más del Nacionalismo del PSC.

Decir que el PSC, que no es lo mismo que PSOE, es un partido nacionalista, no es ninguna novedad. Decir que el PSOE es colega de los nacionalismos periféricos, tampoco sorprende. Pero últimamente, parece que el PSC está cogiendo el camino del ultranacionalismo.
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El último ejemplo, lo encontramos en Tarragona, donde se ha aprobado una moción presentada por ERC y CiU a petición de Ómnium Cultural, una de las múltiples organizaciones independentistas subvencionada con dinero público, donde se pide que San Juan sea la “fiesta nacional de los países catalanes”. Lógicamente, el PSC votó a favor, sin duda alguna.
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Este ejemplo de falta de respeto hacia los ciudadanos de las diferente comunidades autónomas a las que intentan anexionar mediante un territorio ficticio e inexistente llamado “països catalans”, por el simple hecho de la similitud lingüística (cabe recordar, que los países catalanes nunca han existido como entidad política propia e independiente, y cabe no confundirla con la Corona de Aragón.)
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Personalmente, el término de “países catalanes” para nombrar unos territorios de habla catalana o similar ya es un error, ya que su origen es claramente político, el simple hecho de nombrar “países” a los diferentes territorios que lo forman es un concepto totalmente equivocado, ya que éstas son regiones y son españolas.
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Asimismo, estos territorios de habla catalana o similar deberían nombrarse inequívocamente como Catalanofonia, haciendo referencia siempre al idioma como patrimonio cultural, nunca como instrumento político e ideológico al que es sometido actualmente el palabro “països catalans” por parte del nacionalismo catalán que intenta conquerir territorios para la “causa de la construcción de la nación catalana”.
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Hay que subrayar, que des del gobierno nacionalsocialista de la Generalidad de Cataluña formado por el PSC, ERC e ICV – IU, se les realiza jugosas subvenciones a entidades independentistas que promueven la colonización y conquista de las diferentes comunidades autónomas y territorios para la creación de los mal nombrados países catalanes como unidad política independiente (una, grande y libre) aplicando las leyes del imperialismo ideológico del siglo XIX(1) y tácticas en la enseñanza pública de gran similitud al sistema alemán de los años 30 (“La culminación de toda labor educacional del Estado racista consistirá en infiltrar instintiva y racionalmente en los corazones y los cerebros de la juventud que le está confiada, la noción y el sentimiento de raza (catalana)”(2). Una enseñanza, donde se da a conocer que los países catalanes es el territorio común de Cataluña y el catalán el único idioma de estas regiones españolas, a la vez que se muestra España como país exterior, non grato, y al castellano como lengua extranjera de uso no común en los países catalanes, todo esto bombardeado por un marcado discurso nacionalista por parte del profesorado de turno que va envenenando las mentes de niños y niñas indefensos.
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Finalmente, recordar que el nombre de países catalanes no es constitucional y, por supuesto, no es compartido por la gran mayoría de los ciudadanos que supuestamente lo integran. Todo lo que sea imponer, conquerir, mentir, colonizar, manipular… a toda una sociedad con la finalidad de crear un imperio tiene un nombre: fascismo.
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1 Imperialismo ideológico del siglo XIX. En referencia a las potencias europeas que querían expandirse más allá del viejo continente y para ello utilizaron la religión como pretexto. Hoy en día, en el caso del nacionalismo catalán, este imperialismo ideológico utiliza la lengua como pretexto para expandirse y colonizar otros territorios.

2 A. Hitler, Mi Lucha, 1924.
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Fran Hervías Chirosa,
Secretario de Acción Política de Ciudadanos en Gerona

martes 17 de junio de 2008

El infierno Vasco

Trailer de "EL INFIERNO VASCO"



Huyendo del asesinato, la extorsión, el aislamiento social o de las imposiciones lingüísticas, decenas de miles de familias vascas no nacionalistas han abandonado el País Vasco en los últimos treinta años. Rodado entre 2005 y 2008, “El infierno vasco” es un recorrido por las experiencias de un buen número de ciudadanos vascos que optaron por el éxodo a lugares más seguros y con mejores condiciones democráticas. “El infierno vasco” es un documental de 105 minutos dirigido por Iñaki Arteta cuyo montaje definitivo se ha concluido este mes de marzo. En estos momentos se está en proceso de búsqueda de distribuidor que permita un estreno en salas comerciales.